Etiquetas

martes, 28 de agosto de 2018

CONFLICTO















Escondida entre las sombras y las luces, deambulando noctámbula entre la espesura de la niebla. A lo lejos siempre parece haber un fondo con un punto de luz, salida que el alma desea alcanzar ansiosa, un pequeño brote que se resiste a la muerte, brizna de luz a la que quiere asirse con fuerza.

 Llego exhausta al final del camino, la oscuridad se expande, se hace densa la atmósfera. En la madrugada se detiene el silencio, las voces se agolpan.

 El cansancio agota las fuerzas, el cuerpo se resiste, lucha sin saber contra quién se enfrenta ¿Dónde acecha el enemigo? se pregunta el alma ¿Dónde se esconde la malvada mano que teje la red con hilos de esparto donde el corazón herido se desangra?

 Sabe, sin ser consciente de su carga, que su enemigo lo lleva a cuestas, cabalga a su grupa martirizándola, manipulando su voluntad, aniquilando sus fuerzas, desequilibrando su cordura, minando su confianza. Son sus pensamientos  la peor de las torturas a las que se enfrenta, fieras insaciables de poder que la mente adiestra.

 Fuerzas contrapuestas se baten en un pulso de poder para expulsar al enemigo y proclamarse soberano único del reino. En un acto de desespero lanza al aire su bandera blanca, tregua reclaman el cuerpo y el alma. Deposición de las armas, fin de la batalla, un pacto de paz entre el alma atormentada y las furias demoníacas de la mente sublevada.








Imagen de la red










lunes, 27 de agosto de 2018

NUEVO DÍA












Se embriagó la mañana con el perfume que la brisa traía,

 se emborrachó la noche con la calma que de la oscuridad nacía,

 ebrio quedó mi ser al contemplar la imagen que de la nada emergía.

 Tonalidades crepusculares anunciando el principio y el fin de un nuevo día.

 Se contagió la mirada irradiando nuevos matices,

 destellos de luces que el cielo emitía,

mágicas tonalidades deleitando la visión de quien con amor las mira.

Espectáculo único al observar el regalo del cielo,

 nacimiento y muerte del día, 

vida con que el firmamento de rojo se viste.








Fotografía de Marina Collado Prieto









sábado, 25 de agosto de 2018

VÉRTIGO














 Me impulso cual resorte sin control precipitándome al vacío,

desciendo por la pendiente desde la cima

 como si a lomos de un tobogán cabalgara desde la cumbre más alta de una montaña.

 Me impulso sin pensar

 y me precipito entre las curvas serpenteantes de un vertiginoso descenso,

 vértigo en el estómago clavado al mirar hacia ningún lado. 

Todo discurre sin pensar,

el tiempo por el camino muere, 

los segundos se apoderan de la marcha, se embota la mente, 

sin reflejos pensantes la masa encefálica se queda.

 Velocidad que la respiración corta, 

 se aglutina el aire en la garganta taponando los conductos

 impidiendo la entrada y la salida,

 velocidad, vértigo y asfixia.

 Todo cae precipitadamente,

 no hay freno de mano que detener pueda la caída, 

En un instante solo queda polvo como recuerdo de un mal día,

 las fauces de la tierra se abren y el infierno cede...se desvanece.










Imagen de la red










martes, 21 de agosto de 2018

LÁGRIMAS








Lágrimas de cristal dibujadas sobre papel mojado, 

 desmayadas sonrisas devuelve el espejo con la imagen distorsionada. 

Lágrimas teñidas de silencio se ocultan tras el cristal empañado por el vaho del 

tiempo.

 Lágrimas disecadas en el rancio pergamino con olor a tiempo añejo. 

Lágrimas que ya no fluyen de los abatidos lagrimales,

 secas y enmohecidas quedaron sus fuentes,

 manantial de rebosante caudal en antaño

convertido en conducto polvoriento por el que la nada discurre. 

 Hueca sequedad 

que hiere y agrieta la piel con lágrimas de cristal duro y frío como el hielo.

Lágrimas que como espinas en la piel se clavan y en el alma cicatrices dejan.

 Lágrimas ácidas que a la deriva navegan abriendo surcos de fuego con sus

 aguas.  









Imagen de la red








  

lunes, 20 de agosto de 2018

SUEÑO A FUEGO ESCULPIDO














Se perdió tu nombre en cada pliegue de mi piel. 

Se adentró tu aliento en mi ser haciendo zozobrar mi embarcación.

 Se fundió la espuma de tu mar con la agitación  de mis aguas desbocadas. 

Se perfumó el silencio con aromas de amanecido amor, 

se desbordó la pasión sin diques de sujeción que se expresa descontrolada. 

Enfebrecido corazón que al sonido de tu voz enloquecido galopa.

 Se instaló tu mirada en mi interior y sedujo mi alma con su fuego.

 Locura de amor cual pócima hechizada que  mi cuerpo absorbe por tus caricias extasiado.

 Penetra tu respiración en mis sentidos como enardecida lluvia que alimenta mis delirios.

 Deposito el caudal de mi fascinación sobre la noche empapada en sudor, 

exudando pasión, inhalando suspiros, exhalando deseos. 

Se desviste el alma para ti de las prisas y del pudor, 

se aviva el fuego en la hoguera incendiando los desnudos cuerpos.

 Arde el frío del amanecer repentino

 mientras con la brisa se evapora el recuerdo de otro sueño a fuego esculpido.      









Imagen de la red









  

miércoles, 15 de agosto de 2018

CEGUERA











Le cegó la luz, aquella mañana el sol brillaba con más fuerza que de costumbre y sus pobres ojos habituados a la oscuridad no podían soportar aquellos destellos. Se encaminó despacio por la senda que más que ver intuía. No sabía a ciencia cierta hacia dónde se dirigía, dejó que sus pies decidieran el rumbo a seguir, tenía que salir del laberinto en el que se hallaba y debía confiar para ello en su instinto de supervivencia.

 Le cegó la luz por la falta de costumbre. Sus ojos se habían habituado a la oscuridad. Como ave nocturna que huye de la luz del día se movía en las profundas fosas de su mazmorra particular en las que se mantuviera recluida sin memoria alguna del tiempo.

 Los rayos de luz que olvidó existían se mostraban ahora para ella, delante de sí, imponiéndose a su mirada, desafiándola a mirar sin miedo y de frente otra realidad desde una panorámica nueva. 

No se detuvo a pensar en por qué ni cómo ni cuándo quedó recuida en aquella prisión, solo quiso respirar, llenar los pulmones de aire puro y desintoxicarse del aire viciado que durante milenios estuvo respirando. Se asfixiaba dentro de la cueva, ya no soportaba aquel olor a podredumbre que de sus pensamientos manaba, la atmósfera se le hizo densa, irrespirable, nauseabunda. 

Con imperiosa fuerza  arañó la tierra y excavó hasta que sus dedos sangraron, no le importaban las heridas, solo una idea quedaba fijada en su pensamiento: libertad, salir, respirar, vivir, no más vida enterrada, no más muerte en vida.

Abrió los ojos sin vacilar, se dio cuenta que no era el resplandor del sol quien la cegara. Ciega se mantuvo en el interior de su cueva, ciega quedó cuando se ocultó del sol, recuperó la visión cuando por fin se armó de valor y se deshizo de su tumba emergiendo al exterior poniendo punto y final a su pesadilla.









Imagen de la red








domingo, 12 de agosto de 2018

COMPAÑERA

















Fuiste, soledad, palabra maldita en mi vida. 

 Causa de temores y sufrimientos indecibles. 

Me negué a dejarte entrar y que perturbaras mi vida,

  evité el encuentro frontal cuanto me fue posible.

 Nunca quise conocerte,

 temía tu olor a silencioso vacío,

 a tu oscura sombra cuando tu presencia intuía.

 Enemiga acérrima te declaré de mi persona,

 luché con denuedo para mantenerte alejada.

 Nunca quise saber qué podías ofrecerme,

 nunca estuve dispuesta escucharte.

 Esquivé tu contacto evitando la negrura de tu mirada. 

No quise mirarte de frente, tu silencio me aterrorizaba. 

Escalofríos recorrían mi cuerpo solo con nombrarte

 o imaginarte siendo mi huésped sin ser invitada.

 Huyendo despavorida me perdía en decisiones,

 dando palos de ciego,

 evitando caer en el silencio de tus garras.

 Me oculté para que no me dieras alcance 

y ser víctima ante lo que consideraba serías, 

fría y pétrea,

 oscura y vacía, 

daga que atravesarme podrías con  tu fría estocada. 

Soledad,

 hoy ya no puedo escapar ni obviar tu presencia.

 Hoy estoy aquí,

 frente  a ti 

y debo reconocer cuan equivocada viví al enjuiciarte, 

al no darte la oportunidad de conocerte siquiera, 

a errar por no rendirme a tu abrazo,

a perder la oportunidad de ser yo misma aceptándote,

 a cerrar la puerta y no permitir que me acompañaras.

Hoy por fin te entendí

 y aquí estoy, dispuesta a caminar a tu lado, 

asida de tu mano, sabiéndote amiga

 compañera de vida lo que reste de camino.












Imagen de la red










miércoles, 8 de agosto de 2018

ORIGEN
















Escarbando en las raíces de la tierra, perforando con mis manos hasta llegar al núcleo y tocar su centro. Escarbando y removiendo tierra de un espacio en el que varado quedó el recuerdo.

 Esparcido queda el polvo en el aire y se multiplica durante su vuelo en minúsculas partículas que arden provocando en el alma todos los incendios. Como arenas ardientes de un desierto que hacen su misterio indescifrable, se van desentrañando los sarcófagos de tiempos milenarios.

 Cavando en las profundas fauces de lo intangible del pensamiento, allí donde se halla la encrucijada irresoluta, ocultos como olvidados tesoros de infortunios y naufragios que las profundidades marinas engulleron, allí yacen a la espera del momento oportuno de bucear en el abisal y ser rescatados sus restos.

Escarbando bien hondo, sin apenas reparar en posibles daños que ocasionar pudiera el recuerdo rescatado. Se liberan a la superficie, emergiendo de las entrañas, solapándose con el presente salvando las distancias entre unos tiempos muertos y otros que aún vivos permanecen. 

Vivencias que sus raíces otorgan las oportunidades de crecer con fuerza, ramificándose en frondosas ramas y firme mantenerse en sus propias creencias.

 Profundizando en el interior del alma donde se aloja lo vivido y lo soñado, lo real y lo imaginado, lo deseado y lo no obtenido, lo recordado y lo olvidado, lo amado y lo perdido. Profundizando en las raíces del ser hasta llegar al núcleo de la existencia, llegar a conocer el punto de partida intentando dar respuesta al enigma hallando el lugar de origen.    






Imagen de la red







sábado, 4 de agosto de 2018

OSCURIDAD














Recuerdos, 

pesadillas,

 angustias

 y terrores se reproducen una y otra vez

 cuando las luces se apagan y se oscurece la noche.

 Pérfida y embaucadora noche,

 capturas en tus garras

 seres que se resisten a caer en la seductora trampa de Morfeo.

 Te cebas en las horas muertas de los insomnes, 

se alargan las sombras en tus brazos mientras los días mueren.

 Perturbadora oportunista,

 te apropias de mentes que no descansan.

 Malévola sonríes

 al saberte dueña del espacio que reinas eclipsando la luz del día.

 Invencible no te creas, 

sucumbirás a tus propias muertes cuando tu oscuridad agonice, 

cuando ciega quedes y en tu propio luto te desvistas,

Cuando inerte y sin vida

 vayas a cavar tu tumba tras los reflejos del sol que tu sombra derribe.










Imagen de la red









viernes, 3 de agosto de 2018

VUELO














Se quebraron las alas en pleno vuelo, 

quiso alcanzar los confines del universo

 y se lanzó sin pensar en busca de su sueño.

 Fugaz fue la hazaña,

 sus frágiles alas no soportaron la fuerza del viento,

 en tierra firme aterriza con el alma replegada mas no hundida ni derrotada.

En su despegue no calibró la distancia ni el peso que sobre sí soportaba.

Una pausa en el camino a reponerse de la caída, 

un profundo respiro mientras cose sus alas con hilos de esperanza.








Imagen de la red 










jueves, 2 de agosto de 2018

RENACERÁ













Renacerá de nuevo la ilusión en la mañana de cada nuevo amanecer.

Mensajera y portadora de misivas de esperanza en un hoy sin prisas.

 Devuelve la luz el sol después de eclipsarse su mundo. 

Lejos quedan los tiempos de lutos y de pesares envueltos en viejos sudarios. 

Renacerá de nuevo de sus cenizas y se fundirá en el viento

 esparciendo cumplidos anhelos en el aire.

Renacerá la ilusión porque no murió del todo en su maltrecho corazón.

 Se sumió en profunda catarsis esperando despertar de su hibernación

 totalmente purificada. 

Renacerá con brío y fuerza aferrada a su voluntad de hierro,

 a la ilusión por la vida y a la esperanza de existir sin miedo a ser herida,

 sin memorias de tormentas del ayer, al ahora del hoy de todos los mañana.








Imagen de la red








miércoles, 1 de agosto de 2018

ACTITUD

















Me senté sin gran entusiasmo en aquel banco de mi nuevo espacio, el nuevo rincón de un nuevo parque con el intento, sin conseguirlo en un principio, de evadirme de los pensamientos. ¡Echo tanto de menos aquel otro lugar! Aquel, mi parque, como solía llamarlo, no es que fuera de mi propiedad, claro está, es que lo hice mío en el sentido de que allí lograba entrar en mi interior, conectar con mi ser interno en total aislamiento. Solo yo y el parque, sus sonidos, el silbido del viento, el aroma de la vegetación, el olor a tierra húmeda que tanto me gusta, el mirador desde el que se podía contemplar una maravillosa panorámica de la ciudad, el mar y casi, diría yo que lograba tocar el cielo con mis manos.

Este parque no es igual, aunque tiene vegetación no consigo sentir las mismas sensaciones que despertaba en mí el otro parque. Absorta como estaba en mi divagar no me daba cuenta que había entrado en un estado de plácida quietud mental, de súbito algo cambió, algo profundo y cálido me envolvió al poco tiempo de tomar asiento en aquel simple banco.

 Pude escuchar el sonido de mi propio silencio, abstraerme de los sonidos de la máquina corta-césped que por allí rondaba, pude, sin darme apenas cuenta, conectar con esa parte que hacía tiempo no encontraba. Escuchaba los latidos de mi corazón y respiré con y para él, solo la respiración y mi palpitar sin más sintiéndome viva con la misma vida que el parque emitía.

Había llegado allí con una mente y un cuerpo muy agitados, los pensamientos son los peores demonios con los que a menudo batallo. Pueden llegar a ser mortificantes, aprovechándose de mi vulnerabilidad en mis horas bajas. Intento por todos los medios mantenerlos en silencio, amordazados en su cápsula mental. Huyo de su insistente intento de manipular y tergiversar toda mi realidad, o la que supongo que es, porque al final si los dejo deambular libremente consiguen llevarme hacia el terreno que ellos quieren y hacerme dudar de todo y complicarme más si cabe la existencia.

Ese es el motivo por el cual busco la forma de desconectar de ese sonido mental, repetitivo e insistente como una gotera que va cayendo de forma constante en mi cuero cabelludo hasta horadar y traspasar el cráneo con su persistente goteo. Encontrar paz en mi interior, esa paz y equilibrio que dé estabilidad a mi ser y me permita avanzar con serenidad y sin temores en esta etapa de cambios tan importantes que en mi vida se van produciendo.

 Me dí cuenta con extraña exactitud de ser un mismo latido con el entorno a través de los latidos del corazón que laten por amor, en perfecta conjunción y armonía con el amor a la vida, a mí misma, a los pececillos que hay en el estanque, a las libélulas que revolotean en él, a la escasa y viva vegetación...me sentí en aquel momento una con todo lo que me rodeaba y sentí por primera vez la sensación de pertenencia a un mismo todo con la naturaleza de ese, mi nuevo entorno. En mi estado contemplativo no hubo lugar para la soledad. Pude apreciar por primera vez desde que llegué a mi nuevo lugar de residencia que no hay soledad cuando se contemplan las cosas que nos rodean con una mirada amorosa, en correspondencia a la mirada que la vida nos da.

 Sentí en mi interior que había sido enormemente desagradecida con la vida de aquel parque. Me había ofrecido todo lo que tenía desde que fui por primera vez y en vez de mostrar gratitud por tan generosa ofrenda mostré una actitud egoísta y despectiva, en continua queja nostálgica al querer comparar dos lugares distintos, menospreciando lo que el nuevo parque me regalaba, en lugar de agradecimiento le había devuelto ceguera ante la magnitud de su generosidad.

 Tomé consciencia del tamaño de mi error y miré a mi alrededor dando las gracias por todo lo que a mi disposición ponía la vegetación , el estanque, los peces y los patos que entraban y salían del agua...la vida en sí misma que me rodeaba y de la cual no había querido ser consciente, del abrazo de amor con que me recibía. Me había limitado a comparar y quejarme, a no saber ver las cosas favorables que tenía delante de mí y ver solamente las diferencias a las que hacía insalvables entre un espacio y otro.

 He aprendido a amar cada día un poco más este pequeño lugar. Nada tiene que ver el espacio para sentir que formo parte de él, no es una cuestión del entorno es la actitud que ante los cambios pueda manifestar. Siempre habrá un lugar, un parque en el que me pueda refugiar, siempre habrá un lugar si lo miro como un todo del que formo parte con la vida que me rodea, con una mirada de amor y no con una mirada ciega.  








Fotografía tomada en el Parque Municipal de Olesa de Montserrat por Marina Collado