Con un poco de retraso sale de la estación este relato que escribí para participar en el concurso Extraños en un tren del blog de David Rubio, El Tintero de Oro. Por defectos de fabricación tuve que dejarlo estacionado para que el servicio especial de mantenimiento hiciera las revisiones oportunas. Reparados los defectos aquí os dejo con este relato con el que me estreno en este género mezcla de intriga, misterio y un toque sobrenatural. Gracias queridas amigas Estrella Amaranto y Mila Gómez por vuestra ayuda. Era media tarde de un día cualquiera, en una población como otras muchas, donde las sombras de la noche ya empezaban a pronunciarse y el cielo mostraba sus tonos crepusculares dejando atrás los débiles rayos de sol que caían con desgana sobre la despoblada estación de tren de aquel lugar. El otoño se iba abriendo paso dejando su huella en el paisaje de montaña con las inconfundibles tonalidades de la estación otoñal. El fuerte viento que sopló durante el día ...
Letras que discurren por un mar a veces calmo a veces tempestuoso por el que fluyen sentimientos y emociones que navegan al son en que late el corazón durante el temporal y la calma.