Etiquetas

miércoles, 5 de diciembre de 2018

SECUESTRADA POR LA NOCHE












Secuestrada por la noche me detengo un instante para alcanzar el leve pensamiento que en el silencio florece. El sopor se apodera de la voluntad y los sentidos ceden ante el efecto narcotizante que la noche tiene. 

Secuestrada por los sonidos que de la nada aparecen, insignificantes e imperceptibles en las horas de mayor actividad durante el día. Se agudizan lo sentidos, especialmente el oído, en el silencio que las sombras nocturnas tejen. Pasos que de la calle proceden, suspiros de alivio, gemidos que se perciben tras las finas paredes de las habitaciones. Los más leves sonidos cobran vida en medio de la noche, un chasquido, el crepitar del suelo bajo unos pies que sigilosos entran en escena.

 Se cierne la noche sobre las ciudades, la luz solar lentamente desparece, hora crepuscular en la que el astro Rey su turno abandona y el testigo cede a la misteriosa dama de la noche para que ocupe su lugar en el firmamento.

 Secuestrada por el hechizo de las luces estelares la magia se desata, la imaginación viaja, el ensueño avanza iluminando la proyección que de otros mundos inunda la madrugada.

 Embriagada por la magia del ensueño, se resiste el cuerpo a salir de su estado de plácida calma, el alma, acallada y serena se acurruca mecida por el compás del corazón, una sonrisa de agradecimiento aflora al exterior al despuntar el día con los primeros rayos que dibuja el sol.

 Agradecen el cuerpo y el alma las historias vividas durante la ensoñación, agradecimiento infinito de un nuevo despertar, al desperezarse y tomar conciencia plena de la vida, agradecimiento por la oportunidad, un día más, de avanzar con un nuevo regalo de vida.






Fotografía tomada por mí




viernes, 30 de noviembre de 2018

LA DECISIÓN














En el último momento se arrepintió y dejó escapar el tren, el miedo se apoderó de su cuerpo y empezó a temblar como una hoja a punto de caer del árbol. Sabía que no volvería a presentarse la ocasión de escapar de la cárcel en la que se mantenía presa pero el miedo fue más fuerte que la necesidad de huir.

 Se sentó en el banco de la estación para recobrar el aliento, sus ojos comenzaron a humedecerse y no tardaron en rodar a raudales por sus mejillas gruesa lágrimas de amargo sabor a frustración y a desesperanza. Era incapaz de levantarse de aquel banco, ni siquiera se había parado a mirar a su alrededor por si había alguien por allí observando su estallido, tampoco le importaba demasiado después de haber dejado marchar aquel tren con el que había dejado escapar la oportunidad de ser libre.

 No coordinaba bien del todo sus pensamientos, era tal la confusión y el caos creado en un momento que su razonamiento era confuso. Sabía que necesitaba escapar, huir, pero a ciencia cierta no sabía exactamente hacia dónde ir. Quizá había dramatizado bastante la situación o quizá quería convencerse a sí misma de que no era para tanto y que podría seguir viviendo de aquella manera. Pensó que lo mejor sería volver sobre sus pasos y dejar las decisiones para otro momento en el que su mente estuviera más centrada.

 Sentía en su corazón una terrible punzada al pensar en la vuelta pero no podía hacer otra cosa, ella se había casado perdidamente enamorada de aquel hombre que le juró amor eterno y al que ella al mismo tiempo le juró amor y fidelidad de por vida...no entendía muy bien qué es lo que había pasado durante esos diez años en los que habían formado una familia y un hogar, un hogar lleno de amarguras y tormentos de los que había perdido la consciencia del momento exacto en que dieran comienzo.

 No dejaba de pensar y buscar la parte buena de toda la historia y en ella encontraba a sus hijos, esa fue la mejor parte, aunque el energúmeno que tenía por marido lo estropeara siempre...No quería pensar, mañana será otro día se decía. 

Abandonó la estación abatida y sin fuerzas pero por muchos golpes que su marido le diera no podía abandonar a su suerte a sus pequeños. Sí, mañana será otro día...hoy el tren ya partió. El próximo tren no lo dejaría marchar sin ella y sus pequeños se juró a sí misma.

 Al hacer el juramento había recuperado la determinación que le faltó y ese pensamiento de poder volar en libertad llevando con ella lo que le importaba más que su propia vida llenó su alma y su corazón de coraje y valor para hacer frente a la situación y conseguir los recursos necesarios para llevar a cabo su juramento.






Imagen de la red

miércoles, 28 de noviembre de 2018

AQUELLA TARDE
















Aquel día era especial para ella, aquel día, todos los recuerdos acudían a su mente sin esfuerzo alguno. Aquel día necesitaba y buscaba reencontrase con aquel otro día, también especial y mágico que su memoria conservaba como un gran tesoro.

 A pesar del tiempo transcurrido, aquel bello día jamás se había apartado de su pensamiento y, justo en aquel día especial quería rebobinar en el tiempo y vivir como en una ensoñación aquella tarde de inolvidable magia.

 Necesitaba pensar en él con toda la intensidad y el amor que su corazón sentía y que el tiempo no había sido capaz de apagar ni borrar de su recuerdo. Necesitaba llegar a su alma, introducirse en su pensamiento y transmitirle con el poder mental la fuerza con que le seguía amando. Tenía la esperanza de que esa fuerza le serviría como vehículo transmisor para salir de aquel terrible trance por el que estaba pasando y confiaba en que el inmenso amor que albergaba por él le ayudaría a superar los obstáculos en aquellos difíciles momentos.

 Se tendió en el sofá y cerró los ojos para relajarse y poder recrearse mejor en las imágenes. No tardaron en aparecer a modo de película y se vio allí, esperando por él en aquella plaza en la que habían quedado en su primera cita. Se iban a conocer por fin después de tanto tiempo de charlas inacabables a través del móvil, entre los dos construyeron por escrito la más maravillosa de las historias de amor que jamás pudiera imaginar.

¡Cuántos nervios llevaba encima y cuánta ilusión abrigaba su corazón! Se sentía como una adolescente ante la primera cita con su primer amor y ella ya había dejado atrás esa etapa hacía muchos años, estaba en el otoño de su vida pero conservaba una resplandeciente y colorida primavera en su corazón.

Ella llegó puntual, pero él venía con retraso debido a un imprevisto de última hora y así se lo hizo saber con una llamada en el móvil. ¡Más nervios todavía! Empezaron a acecharle un sinfín de dudas, demasiados "y si..." y si no le reconocía porque igual las fotos que le había enviado eran de tiempo atrás, o quizá ni siquiera eran suyas...Demasiada paranoia en un momento, pensó, mejor esperar a ver y después ya habrá tiempo para las paranoias si es que no aparecía. ¡Apareció y tanto que apareció! y no le costó identificarlo, era él, era su Él el que se acercaba y el que con una sonrisa amplia y sin mediar casi palabra la envolvió en sus brazos para fundirse en un cálido y mágico abrazo del que no querían deshacerse ninguno de los dos. Se miraron a los ojos, buceándose, reconociéndose, adentrándose en sus respectivas almas y abrazándose en ellas.

En aquel momento volvió a sentir lo que ya antes había experimentado a través de las conversaciones mantenidas, la sensación de haberse conocido antes, la sensación de que aquella persona no le era ajena y que quizá pudieran haberse encontrado en otras vidas... esa sensación la sintió con una fuerza increíble dentro de sí. No necesitaron palabras, sobraban las preguntas, indagar en sus vidas no era necesario, todo fluía con pasmosa normalidad, como si se tratara de dos viejos conocidos que se habían visto el día anterior y continuaban con la conversación que dejaron pendiente.

 Se cogieron de la mano y comenzaron a caminar en dirección a la zona del casco antiguo de la ciudad. A medida que iban avanzando en el paseo fueron pasando de entrelazar sus  manos a caminar abrazados. Ella no cabía en sí de gozo y felicidad, lo recuerda perfectamente, se abrazaban y se besaban por la calle sin importarles nada, sin importarles la curiosidad que pudiera despertar a su alrededor que dos personas de su edad se pasearan sin pudor en sus demostraciones de cariño como si de dos adolescentes se tratara...se sentía henchida de felicidad, su corazón bombeaba con intensidad inaudita y le embargaba una emoción tan grande que creía que iba a explotar en cualquier momento de dicha.

La tarde se le hizo de lo más corta, ojalá, pensaba, el tiempo se detuviera ahora mismo. Pero el tiempo fue a lo suyo, sin tener en cuenta sus deseos y llegó el momento de separarse, de ir cada uno en direcciones contrarias dentro de aquella estación de metro donde la despedida se hizo eterna. Ninguno de los dos quería ni podía separarse del otro, se abrazaban y besaban y los adioses se prolongaron infinidad de veces. No eran solo sus cuerpos los que querían continuar juntos, eran sus almas las que necesitaban de aquella unidad, de aquel calor, de aquellos cálidos abrazos con los que se envolvían.

Cuando los recuerdos la llevaban a aquella tarde la embargaba la misma emoción y el mismo sentimiento de plenitud. Para ella, aquella tarde fue uno de los más bellos momentos que había vivido en mucho tiempo y se sentía afortunada por ello, por poder conservar en su memoria ese recuerdo de ternura extrema y cálida placidez.

Daba gracias a lo que el amor le había proporcionado a pesar de que el destino o el Universo los desviara de sus camino, sin embargo, ese mismo Universo los había vuelto a poner en el mismo cruce volviendo a retomar el contacto después del tiempo. No sabía cuál era el propósito universal, quizá no los pusiera en contacto para que pudieran disfrutar del amor, quizá Él había sido el vehículo para que en su vida se produjeran todos los maravillosos acontecimientos que se produjeron a pesar del dolor que le supuso el distanciamiento con su Él...no puede por más que divagar y especular porque no hay certezas, solo especulaciones sobre posibilidades.


 Fuere como fuere, la cuestión es que volvía a tener noticias suyas que no eran nada halagüeñas. Todo en su interior se removió y se dio cuenta de cuán inmenso era su amor. Quiso estar cerca, muy cerca, tocarlo con el pensamiento, palpitar con él y llevarle oxígeno y amor, un amor que lejos de disminuir se había incrementado y hecho más fuerte y firme aunque pudiera ser una paradoja. Quería en aquellos terribles momentos transmitirle esa fuerza y esa fuerte vibración que sentía en su interior y hacer que le llegara para darle fuerzas en aquellos delicados momentos.

Su mayor deseo era que pudiera salir sin secuelas de la operación y que pudiera disfrutar de la vida que aún tenía por delante, quería por sobre todas las cosas su felicidad, su bienestar y serenidad y, allí estaba, tendida en el sofá reavivando con intensidad infinita el recuerdo y la fuerza de su amor para hacérselo llegar desde el pensamiento, a través de las imágenes que su mente iba recreando para Él, para que le llegaran directamente al alma y pudiera percibir su energía y vibración traspasando las barreras de la distancia.  










Imagen de la red







domingo, 25 de noviembre de 2018

¡¡¡NUNCA MÁS!!!















A la primera señal, al primer síntoma de control, a la primera ofensa o prohibición, a la primera vez que te alcen la voz, a la primera bofetada en la que te digan que se le fue la mano y te pidan perdón. A la primera de vez de una larga lista de señales de estar expuesta a una vida de maltratos, no le des otra oportunidad de que acabe con tu vida, ¡¡¡LÁRGATE!!!

Si has tropezado con los celos de un novio que te asegura que sus celos son "amor", no lo pienses, Mujer, da la vuelta, retrocede sobre tus pasos, no importa en lugar que te encuentres, abandona a la persona que te dice que te ama y que al mismo tiempo golpea tu cuerpo y te considera su esclava.

Abandona el castillo antes de que te veas encerrada en una mazmorra, aislada del mundo, de los seres que te aman para ser prisionera del que te conquistara con falsas promesas de amor y palabras acarameladas.

 Pasó el tiempo y se le cayó la máscara con la que se camuflaba la bestia que realmente anida en su ser y ahora te mantiene secuestrada sometiéndote a vejaciones y palabras mal hirientes con la única intención de anular tu vida y tu voluntad perpetuamente. No caigas en las redes de la mentira y el falso "cambiaré, te lo juro, no volverá a pasar, esta es la última vez, tú eres mi vida y sin ti no soy nada" coge tus maletas sin pensarlo dos veces o vete sin ellas pero ¡¡¡LÁRGATE!!!




Imagen de la red