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miércoles, 27 de febrero de 2019

EL SALTO














Se preparó para dar el salto que la precipitara al abismo. Sentía en su Soy más profundo que ya había esperado el suficiente tiempo como para lanzarse y descubrir lo que la esperaba allá, en el fondo, donde parecía eternizarse el vacío...o quizá no había tal vacío y solo era un producto de su imaginación a través de la cual se veía precipitándose por un enorme hueco sin fondo en el que la caída no tenía fin. Poco importaba, ya no cabía hacerse más preguntas, más cábalas sobre posibles, estaba lista para saltar sobrevolando por encima de sus fantasmas, las pesadillas que la persiguieran en miles de tiempos.

El salto ya dejó de ser un acto de desesperación, el agotamiento de tanta batalla interna no le permitía desesperarse, solo quería volar, ser libre, lanzarse al vacío si es que lo había. Quería comprobarlo por sí misma, no por lo que su manipuladora mente quisiera mostrarle en su empeño de hacerle ver una realidad que no era de su pertenencia sino que era una propiedad mental con la que la mantenía en el más profundo de los caos.

No quería dejar por más tiempo el control de su vida en manos de sus pensamientos, de la voz que no dejaba de molestarla con su cháchara, no la soportaba más, fuera como fuera, la decisión estaba tomada y no le permitiría que limitara sus acciones y movimientos. 

Se abrió paso de entre todas las imposiciones mentales, de entre todos los miedos a los que la sometía con incansable letanía sobre lo que debía y no debía, sobre lo que podía y no podía. 

Cortó con pulso firme de un solo tajo el cerco que la aprisionaba y con gran entereza y decisión saltó por encima de todos los pensamientos que limitaban su vida y descendió y descendió por la pendiente. 

Con mirada asombrada contempló mientras descendía que el vacío no era real, había cruzado la línea que le impedía avanzar y con alegría inmensa pudo verse auténtica. Al otro lado la esperaba paciente su olvidado Soy. Abajo se encontró a sí misma, libre y renovada y se abrazó con fuerza reconociendo en su reflejo su olvidada esencia. 






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miércoles, 13 de febrero de 2019

ESCAPE











Engulló la noche su sombra, se jactó victoriosa de tener el poder de aniquilar y hacer desaparecer lo visible en las inmortales horas, engulló los sonidos y dejó sin respiración el tic-tac del decadente reloj que olvidado y cubierto en polvo  quedó encima de una mesita melancólica portadora de un tiempo obsoleto.

Vio desaparecer ante sí el último rescoldo de un ayer sin construir, etiquetó el insomnio como parte perpetua de su anochecida primavera y se reclinó ante un espejo que ocultaba su imagen para no ser descubierta por las incertidumbres que habitaban su pensamiento.

Se acicaló con esmero y preparó su alma para salir del oscuro lugar en el que el desgaste vital la sometiera. Escapó del lúgubre lugar, al final del túnel se hizo la luz y se abrazó a ella con fuerza, luz de amor que su alma envolviera, eternidad con la que se unió en un viaje del que no cogió billete de vuelta.







miércoles, 9 de enero de 2019

EN LA ORILLA DEL MAR













Me senté en la orilla del mar ¡se estaba tan a gusto allí! escuchando el vaivén de las olas, observando el punto en el que el mar y el cielo se unifican y en el que tan difícil resulta distinguir a quién de los dos corresponde el azul. La grata sensación de placer y bienestar que me produce el contacto de esa inmensidad marina siempre fue único. Despierta en mí un sinfín de emociones mágicas y placenteras, tal es el efecto que en mi interior se produce que nunca pude imaginar mi vida lejos de su contacto. 

El mar, quizá, como dice Serrat en su Mediterráneo, quizá porque mi niñez la pasé jugando en su arena, quizá porque crecí bajo el efecto de su aroma, disfrutando del sabor a sal de sus aguas, será porque aprendí a amar el mar con tan solo contemplarlo, con tan solo adivinarlo cuando lejos me encontraba. Será porque me acogió en su manto de espuma blanca y me acunó y protegió cuando más lo necesitaba. Será porque supo escucharme y se convirtió en amante confidente, en amigo fiel de juegos infantiles brindándome amor bajo un marco de mutuo respeto...Me acostumbré a su cercanía, a saberme una parte en él y sentir que el mar era una parte en mí.

Me senté aquel domingo gris a dialogar en silencio con sus tranquilas aguas y al reconocerme no titubeó en abrazarme. Le hablé de mi nostalgia al tener que partir lejos de allí, a otro lugar en el que ya en sus aguas no me podría sumergir. Le hablé desde el corazón y su aliento en forma de brisa cálida en mi cuerpo quedó impreso. Su huella en mi ser quedó anclada por siempre, en cada pliegue de mi piel llevo tatuado el sabor a sal como regalo eterno. Escucho constantemente su murmullo de aliento que grabado en mi interior permanece y conmigo viaja, en mi pensamiento, allá donde vaya, allá donde me encuentre.

 Si por alguna circunstancia la vida me pusiera en la difícil tesitura de tener que elegir entre vivir en el interior, rodeada del verdor que ofrece la naturaleza o vivir cerca del mar, sería un gran dilema  para mí poder decidir. Nací rodeada de vegetación, de montañas y ríos en un paraje de ensueño. Amo intensamente la tierra que me vio nacer y amo al mismo tiempo el mar que me vio crecer. Dividido se halla mi corazón que mantiene vivo el recuerdo de su nacimiento mas no puede dejar de pensar en ver cumplido su más ferviente deseo: morir cerca del mar abrazada a su blanca espuma, sumergida en aromas de sal y brisa marina, acunada por el mar en calma escuchando el dulce canto que las sirenas me dedican.   








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lunes, 17 de diciembre de 2018

EN SILENCIO













En silencio me recojo de la tempestad que en mi universo se desata, truenos y relámpagos plagando  de furioso fuego un cielo que hostil se torna.

 Flamas que enaltecen los ánimos, furias adormecidas que pugnan por salir de las profundidades de la guarida en las que se mantienen ocultas de la luz del día. 

En silencio, con la piel ardiendo por el fuego que presiente quiero mantener la calma, me recojo y me pliego como un libro roto que se quedó sin páginas. 

En silencio, atormentada sin encontrar la salida por la que escapar de la tormenta anunciada, busco respuestas en el mismo aire que mi boca exhala. 

¿Dónde queda la luz? ¿dónde está el punto de partida? ¿dónde se esconde la línea que dibuja el horizonte? ¿dónde se pierde la voz que el silencio rompe? ¿dónde se oculta el sentido de todo cuando el alma queda vacía? 

Infranqueable muralla queda en la lejanía sin posibilidad de ser derruida. Se alza el grito en la madrugada como anuncio de la negrura del día. Juntos se desatan todos los demonios que despiertan y alteran la noche con el estruendo de su rugido.

 En silencio me recojo presagiando vendavales devastadores, vientos que descargan silbidos violentos disolviéndose el grito en su eco como presagio de la tormenta que en la noche se prepara para estallar en cualquier momento.









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