En el atardecer de mi tiempo te buscan mis abrazos, en mis horas de penumbra y niebla mi voz se quiebra bajo el espeso manto de la soledad que sin piedad golpea por dentro. En el atardecer de mi tiempo la mirada se funde en el crepúsculo del llanto. Solitaria la verdad navega en busca del cobijo anhelado. Los instintos ceden a las necesidades del alma, necesidad de saciar la sed y el hambre, hambre de Amor, sed de caricias y de abrazos. Hambriento el corazón late exhausto por la falta de sustento. Amor y ausencia transpira mi piel, implacable ausencia que en este atardecer se instala perforando el alma en un invierno de congeladas carencias. Imagen de la red
Letras que discurren por un mar a veces calmo a veces tempestuoso por el que fluyen sentimientos y emociones que navegan al son en que late el corazón durante el temporal y la calma.