Etiquetas

lunes, 8 de julio de 2019

PRISIONERA











Prisionera vivía, prisionera de los terrores que su mente construía. Errante vagaba entre las sombras de su mazmorra arrastrando pesadas cadenas con las que ya andar por más tiempo no podía. Insoportable se le hacía continuar sometida bajo aquella terrorífica atmósfera.

Liberarse quería de aquella condena, con todas sus fuerza deseaba romper las cadenas que su ser aprisionaban. No podía por más tiempo dejar en manos de sus pensamientos el control de su vida. Prisionera en su calabozo se resistía a mantenerse en la guarida de la bestia negra que la inmovilizaba.

Voz amenazante, tutora ilegal de ficticios terrores, embaucadores pensamientos siempre dispuestos a aprovechar la oportunidad en horas bajas de flaqueza y vulnerabilidad del ser pensante y abalanzarse cual bestia salvaje a devorar su presa.

Prisionera ya vivió el tiempo suficiente, era hora de hacer frente a su terror y mirarle a los ojos frente a frente. Preferible era combatir cuerpo a cuerpo y tener la posibilidad de vencer a los demonios que acatar las órdenes de la mente y permanecer de sí misma desterrada en la oscura cueva muriendo lentamente de impotencia por no armarse de valor y derribar sus propias barreras.

Se dio cuenta en aquel instante de su fuerza interna y plantó cara a los pánicos que la mente le mostrara y salió al exterior de la caverna y caminó y se abrió paso entre la luz del nuevo día y miró en derredor la vida que a su lado latía y sonrió convencida de que sola podría seguir el recorrido que le correspondía.









Imagen de la red




sábado, 22 de junio de 2019

IMÁGENES

















Se entrelazaron las imágenes que recorrían lentamente el panorama visual que desde el otro lado contemplaba la curiosa mirada. Se solapaban las escenas unificando en un mismo tiempo todas las noches de todos los tiempos.

Escuchó el suave murmullo del silbido del viento que tras de sí dejaba estelas de vibrantes sentimientos, no osaba moverse del rincón desde el que observara atentamente la ilusión, fantasía o realidad que iba desplegándose en la pantalla de su mente.

En aparente desorden aparecían, un sinsentido con buenas dosis de incoherente coherencia despistaba y atraía al mismo tiempo la sorprendente proyección de  secuencias encadenando vidas y tiempos, tiempos y más vidas. Memoria consciente no tenía de acontecimientos ocurridos, dejaba pasar las escenas sin pensar ni juzgar, vació el contenido mental para únicamente prestar atención  y que la proyección continuara a su ritmo.

Emociones dispares su piel traspasaban, sensaciones que sus latidos aceleraban, era magia pura lo que la imaginación le mostrara, tantos recuerdos como amnesias recurrentes.

No era consciente de cuándo fu el último segundo en que su mundo se hundiera y volviera a emerger con nuevas formas y cadenciosas melodías transformadas en auroras boreales que la transportaran hacia el lugar de la luz donde su alma palpitaba entre luces múltiples que una a otra se acariciaban. 

Surgió el frío y se congeló el suspiro como aviso de que la proyección finalizaba. Despertó del silencio y se desperezó con una sonrisa, la hora del entendimiento  se abría paso con la luz de un nuevo día.












Imagen de la red













martes, 11 de junio de 2019

HÁBLAME...














Por cada "no puedo" que  introduces en mi pensamiento,

 por cada "no eres capaz" con el que a tu voluntad me sometes,

 por cada oportunidad que abortas

 de verme liberada de tus garras

 me limitas y me atrapas y la impotencia crece. 

Quieres que llegue a convencerme

 de lo nulas que son mis capacidades,

 quieres hacerme esclava y dependiente de mi mente.

Lucho y lucho y en la lucha aprendo

 que no sois más que pensamientos incapacitantes

 de los que me he propuesto deshacerme.

 Otros nuevos voy construyendo

 que me hablan de mis Soy más reales

 y mis capacidades más ciertas. 

 No me hables más de lo que no puedo,

no vuelvas a decirme que no soy capaz,

 que no tengo el valor suficiente.

Háblame de mis logros, 

háblame de mis esfuerzos diarios.

 Háblame del valor a enfrentarme cada día a mis demonios

 y salir airosa del infierno.

 Háblame de cada tramo que de mi montaña escalo, 

háblame de la victoria que supone vencer el vértigo

 y ascender el siguiente tramo. 

¡Ahora no, ahora ya no te lo consiento! 

No me martirices con tu voz, 

soy, no olvides, mi dueña. 

Cada vez tu voz más alejada queda, 

vas perdiendo poder mientras la mía se recupera

 y más potente se torna

 y cobra más fuerza

 y grita 

y te niega

 y te hace retroceder

 y vas perdiendo la contienda.

 No me hables más de miedos y peligros inexistentes, 

temores que urdes sin permiso

 con los que inhabilitas mi movimiento.

 No hay enemigos visibles

 que supongan peligro ni amenazas reales. 

No existe peligro mayor que el de escuchar tu voz,

 ni enemigo peor

 que romper el equilibrio del cuerpo y el alma pueda

 que el flujo de pensamientos limitantes que introduce la mente

 constantemente.











Imagen de la red













jueves, 6 de junio de 2019

RECONSTRUCCIÓN












Sintió que necesitaba hacer una parada, el cansancio anunciaba que se acercaba a su destino y requería posar su cuerpo y su alma en el lugar que su intuición le dictaba. Inició su odisea en un día de no sabía el mes, de una año cualquiera, lunes, martes, miércoles...poco importaba en qué día de la semana. 

Su tiempo, al que tanto tuviera en cuenta en otros tiempos y del que tanto se sintiera esclava se fue convirtiendo sin darse cuenta en algo atemporal a lo que ya no atendía ni reconocía, restándole importancia. Había perdido la conciencia y la noción de la palabra, obsoleto quedó su significado durante la travesía.

En el trayecto quedaron todos los segundos congelados. En cualquier punto del laberinto se desprendió de su vida el calendario. No importaba cuánto tardara en reconstruir los derruidos muros que de la vivienda quedaran, ahora mantenía una tregua con la impaciencia intentando apaciguarla cultivando su contraria, la paciencia y la calma.

Ni futuros ni pasados, solo era tiempo del momento, del ahora, el mismo instante en que todo era cierto. Cierta era su ilusión por despertar como cierto su cansancio, cierta era la gratitud por contar en el amanecer, abrazándose a la vida, con el preciado regalo del nuevo día.

Pudo llegar, y no fue casual, a su punto de partida, idas y venidas comienzos y finales, nuevas etapas nuevos avatares, cambios importantes, experiencias adquiridas para seguir avanzando. De nuevo se hallaba en el punto de partida con distinta visión, con renovada luz de esperanza, dándose la oportunidad de restaurar la resquebrajada morada.









Imagen de la red