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lunes, 20 de marzo de 2017

AMOR vs ODIO












Amor y odio, dos sentimientos contrapuestos e intensos a la vez, de los cuales se dice que van unidos o que se relacionan. "Odiar después de amar" o "te odio tanto como te amé" son algunas de las expresiones que en alguna parte he leído o escuchado porque en las letras de muchas canciones que hablan de desamor se recurre a ellas con bastante frecuencia. Recuerdo una en concreto, que seguramente es un bolero, pero yo la he escuchado en versión flamenco por un cantante ya fallecido que no sé, si alguien a quien le pueda gustar este tipo de música lo recuerda, se trata de Bambino, el de la voz rota, el cantaor que versionaba boleros para darles su toque personal a modo de rumba, bulería, etc. Pues la letra de dicha canción dice más o menos así: 

 "...Ódiame por piedad yo te lo pido, 
ódiame sin medida ni clemencia, 
odio quiero más que indiferencia,
 porque el odio hiere menos que el olvido. 
Si tú me odias quedaré tan convencido
 de que me amaste amor con insistencia,
 pero ten presente, recuerda la experiencia
 QUE TAN SÓLO SE ODIA A LO QUERIDO"

La pregunta que me hago es cómo se puede odiar a la persona a la que se ha amado, tanto si se refiere a la persona con la que se ha compartido y formado una familia como a una relación más corta o al amor que se da en una relación de amistad...¿Cómo se puede amar y odiar al mismo tiempo?

 El amor, en sí mismo, es amor, es dar y recibir sin condición y en libertad. Si por las causas que fueren la relación se rompe puede quedar al principio resentimiento, vacío, soledad, nos pueden embargar muchas emociones porque cualquier ruptura supone un dolor, pero de ahí al odio hay un abismo. Yo no me imagino a mí misma odiando a quien he amado, no puedo imaginar ni pensar siquiera en que en algún momento pudiera tener alguna discusión o conflicto con algún miembro de mi familia o con cualquiera de las personas de mi círculo de amistades más querido y que debido a ello pudiera llegar a sentir ese sentimiento de odio enfermizo. No me puedo imaginar odiando a las personas a las que he querido por fuertes o importantes que hayan sido las discusiones o rupturas. 

Cuando el amor se acaba hay que dejarlo marchar porque resulta mucho más doloroso querer retenerlo recurriendo a posibles chantajes emocionales o apelando a otras razones, eso es forzar a la otra persona a mantener una relación de manera involuntaria. Duele, pero ese dolor va desapareciendo con el tiempo. En algún momento, todas y todos hemos pasado por la situación de romper con alguien o lo han hecho con nosotr@s y, sin querer, hemos herido o resultado herid@s por ese motivo y el tránsito hasta que el dolor pasa lo vivimos como un duelo al que nos sobreponemos más tarde o más temprano. Nuestro corazón alberga el más extraordinario y maravilloso de los sentimientos: el amor y es un profundo pozo que nunca se agota porque en él guardamos el amor en el más amplio sentido de la expresión.

 No hay una única forma de amar y en cada edad lo vivimos de una forma distinta, incluso ni eso porque se puede vivir una experiencia amorosa a una edad madura como si ocurriera en plena adolescencia. Cuando un amor se va, otro llega, no importa cuánto tarde, pero es así y será así si no le cerramos las puertas al amor. La ilusión que nos inunda hace que merezca la pena amar, por tanto, el odio aquí no tiene cabida después de tanto amor. El odio es un sentimiento contrapuesto, intenso y de raíces muy negativas, enfermizas y dañinas que revierte sobre  la persona que lo alimenta hasta convertir su vida en un auténtico infierno. 

Odiar no significa que se haya amado más, odiar es simplemente ulceroso y no puede mantener relación alguna con el amor. Lo que hay que aprender es a despojarnos de ese sentimiento, a saber gestionarlo para mantenerlo lejos de nuestras vidas, si es que en algún momento lo albergamos porque de no hacerlo así ese odio se enquista y no deja ver lo bueno que se ha vivido mientras se ha amado, no deja ver la parte más bella y positiva de la relación de amor y esa parte, sin duda alguna ,tiene mucho peso en nuestra balanza a la hora de hacer una valoración sobre la experiencia de amor que hemos disfrutado, sin importar el tiempo de duración de la misma.







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sábado, 18 de marzo de 2017

SI DIJERA...









Si dijera que a pesar del tiempo te sigo amando. 

No sé en mis palabras cuánto habría de verdad. 

Si dijera que te sigo soñando y en cada sueño te invento.

 Posiblemente mentiría para no afrontar la realidad.

 Te busco y te sueño sin el desvelo ni el tormento

 que el desaliento de otro tiempo congeló mi alma,

 eternizó mis noches y deshabitó mi cuerpo.

 Si dijera que en mi corazón amor no queda.

 Sería una forma de autoengaño porque aún me quedan reservas

albergando la esperanza de renacer en otras primaveras.

 Si dijera que sin esperar nada, tu recuerdo se mantiene intacto.

  Posiblemente  sería cierto,

 más no quiero hacer de él mi alimento

  y con furia lo arranco de mi pensamiento.

 Me limito a observarlo sin detenerme ni contemplarlo. 

Si aún me quedaran razones

para mantener la ilusión de que me amaras.

Quizá me asaltaría la duda, si precipitarme a tu encuentro

 o dejar que fueras tú quien a mi se acercara.

Amor que por mi vida pasaste con andares suaves y pisando fuerte.

  En mi corazón prendida quedó tu huella

 que el tiempo en su persistencia desgasta sin conseguir su rastro borrar.






  
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domingo, 12 de marzo de 2017

BREVE ENCUENTRO










Su rostro se crispó y en sus labios se perfiló un leve movimiento como único intento para proferir una exclamación que quedó paralizada en su garganta. Sorpresa, incredulidad, no sabía cómo definir las emociones que recorrieron su interior, en su mente, en su corazón...en su alma No le dio tiempo de calibrar en aquel momento con exactitud cuáles eran sus emociones, pero sí sintió cómo su corazón se agitaba, cómo su pulso se aceleraba. Quizá no con la aceleración de otros tiempos cuando se encontraba con él o como cuando leía aquellas palabras detrás de la pantalla de su móvil, pero sí, su corazón cambió el ritmo de su latido en aquel instante.

 Una historia que ya creía zanjada y la casualidad hizo que los recuerdos corrieran a una velocidad vertiginosa. Sabía que él la había visto igual que ella lo  había visto a él porque aunque los dos evitaron mantener fija sus miradas, sus ojos se habían encontrado y eso ambos lo sabían. No era el mejor momento para aquel breve encuentro ya que ella todavía intentaba recomponerse de toda la carga que durante tanto tiempo había sobrellevado a sus espaldas y física y emocionalmente estaba bastante resentida, así que, justo lo que no necesitaba en aquel momento le había ocurrido...verlo a través de la ventanilla del autobús en el que él viajaba la había conmocionado.

 Cuando decidió alejarlo de su vida pensó que ya jamás sus caminos volverían a cruzarse. Intentó por todos los medios olvidarle y aunque sabía que no lo había logrado del todo por lo menos su dolor se había suavizado y la historia vivida permanecía difuminada en su recuerdo, por tanto, ya no era el tema central de sus pensamientos.  Ahora, los recuerdos acudían de un modo imperativo demandando ser rescatados del lugar en el que los depositó, donde creyó que quedarían enterrados para siempre. No quería que se apoderaran de nuevo de su vida porque sabía que no tenía ningún sentido y porque había decidido firmemente dejar atrás aquel episodio que nunca llegó a entender del todo y sobre el que ahora no quería hacer hincapié de nuevo. 

El pasado, pertenece al pasado, se decía a sí misma, convenciéndose y dándose razones para echar de su mente cualquier pensamiento que le devolviera a revivir todo lo anterior. Una ardua hazaña, mucha veces se preguntó cómo en tan poco tiempo pudo sentir tanto por aquel hombre al que conoció a través de las redes sociales y que de inmediato la impactó...también muchas veces se había preguntado si realmente fue amor lo que sintió o fue producto de un sueño, de su necesidad de amar o de la forma en que había idealizado el amor. Quizá nunca llegue a descubrirlo pero fuere como fuere lo que sucedió, la cuestión fue que sintió en su alma y en su corazón que le amó y siempre tuvo la impresión que ese amor no era reciente sino que más bien venía del pasado, de otro tiempo... de otra vida.

 Lo que llegó a sentir sobrepasaba cualquier razonamiento lógico ya que era un sentimiento muy profundo en el cual el componente sexual quedaba relegado a un plano secundario...ternura infinita, deseos de abrazarle, de consolar su corazón, de beber y absorber su tristeza con sus caricias, de devolver la sonrisa a esos entristecidos ojos...Porque, a través de aquella profunda tristeza que veía reflejada en su mirada intuía un dolor y un sufrimiento infinito que la estremecía y sobrecogía por dentro.

A sí misma se dice que no quiere volver a pensar en él, que no quiere volver a saber de él, pero ahora mismo... está escribiendo y lo está haciendo. 



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jueves, 9 de marzo de 2017

DESVARIANDO










Y te creíste en posesión de la única verdad,

 cuando las verdades son múltiples, cada quien tiene la suya. 

Creíste en tu soberbia que la tuya eras la más cierta, 

que sin admitir razonamientos ni propuestas tu voluntad sería impuesta. 

Pobre e ingenua masa encefálica, viscosa sustancia negra y gris,

 incrustación craneal en tu escudo protegido,

 te crees superior por ser poseedora de inteligencia

 y menosprecias sin consideración a quien a ti se enfrenta. 

Voz única que cantar sola en el coro quiere, 

no admites a tu lado a quien rival consideras. 

Obvias al más poderoso motor del reino que sustentas,

 enemigo acérrimo eres del corazón a quien te impones con la razón

 y siempre te vence con los sentimientos.

 Divides pensamientos y manipulas desorientadas mentes. 

Vives en la espesura de tu recóndito y deforestado bosque,

huyendo del sonido de otras voces de todas las quejas que te interpelan.

 Te sobran, te molestan los clamores que exigen que enmiendes tus errores,

 que atiendas lo que las almas te reclaman, que depongas tu prepotencia.

 Que ahuyentes tus malditas voces de las mentes de las que te nutres y alimentas.







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martes, 7 de marzo de 2017

SOL Y LUNA












Se complementó la noche con su día y la luna y el sol hicieron las paces, no se estorbarían uno a  otro porque ambos convinieron aplacar sus fuerzas, evitar conflictos y rivalidades, vivir sin solaparse dentro de un mismo mundo, de un plural firmamento.

 Pulso de Titanes que en el tiempo mantuvieron por conservar el Sol su poder y prevalecer con su fuerza por encima de la Luna reina sin llegar nunca a someter a la gran diosa ni desposeerla de sus tierras. Bella entre las bellas, la más influyente de las diosas galácticas, no bajó nunca la guardia ni se dejó amedrentar por la furia de los rayos que el rey Sol a su sombra proyectara. Indomable dama, jamás fue desterrada ni vencida por monarca alguno que le impusiera condiciones para quedase en sus dominios.

Se convirtió el firmamento en un auténtico campo de batalla. Comprendieron en su infructuosa contienda que por muchas batallas que libraran ninguno desparecería, día sin sol, noche sin luna, imposible que sucediera, que ni el rey ni la reina puede gobernar ambos reinos en solitario pues los dos siendo contrarios se complementan.

Pactaron un armisticio respetando su mandato, compartiendo reinado como les corresponde, cada uno por separado. Rey del día se hizo el Sol y la Luna la noche regenta. 





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sábado, 4 de marzo de 2017

SILENCIO
















 Se sobrecoge el corazón con el aroma a silencio que la noche emana

 Rancio , vacío olor a hueco, que daña los sentidos y perturba la razón.

 Silencio que sale de la nada, del todo invisible que el aire envuelve,

  sutiles formas que atentan y amenazan la quietud nocturna de los no durmientes,

 inestables pensamientos de largas  noches de agonía perpetua. 

 Se queja la razón y se impacienta por acomodar el volumen del silencio,

cordura que en locura transforman los explosivos estruendos que en los oídos martillean.

Zumbido de alarma de silencios afligidos, condenada en vida a rendir pleitesía.

Fantasmagóricas formas envueltas en soledades impacientes.

Migrañas que no cesan, que enquistan y entumecen madrugadas.

Dolorido cuerpo escupiendo fuego por todos sus costados.

Soledad del alma que no se rinde en su tortuosa espera.

Confundidos sentimientos entre sí se cruzan en la tenebrosa noche.

 Emociones confundidas que no se desapegan de sus dueños

 confrontando silenciadas razones que nadie escucha y nadie atiende.

Desatados conflictos a punto de disparo que al cuerpo ataca y la mente alienta.

Se sobrecoge el corazón y se diluye el alma en la noche eterna.

Antiguos terrores se sumergen en el inframundo,

 corrompidos hedores que cavan su tumba

se deshacen de sus yugos escarbando tierra adentro

 para enterrar soledades en el foso y desentrañar vida olvidada en el silencio.







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lunes, 27 de febrero de 2017

A TI...












A ti, sí a ti, que aún en la distancia puedo verte y percibir tu presencia,

  que en cada regreso, solo con escuchar tu voz mis pulsaciones alteras.

Pasiones desenfrenadas como reacciones en cadena en mi cuerpo provocas

al sentirte de mi tan cerca a pesar de los kilómetros que entre nosotros hay de diferencia.

A ti, que deseos locos en mí enciendes por saberme en tus brazos presa

enroscada a ti cual lujuriosa serpiente, cuerpo a cuerpo, piel con piel.

Deseos locos de amar y gozar plenamente hasta perder los sentidos y el aliento

 hasta la extenuación...hasta llegar a la culminación del infinito éxtasis.

  Avariciosa me muestro por alcanzar la voluptuosidad de tus labios,

 perder mi boca en tu boca y comprobar a qué saben tus besos,

si saben a miel , si saben a ti o saben a llamas ardiendo.

Deseos de sentirme viva entre tus brazos, dentro de tí, en tu cuerpo.

A tí, que me arrastras con tu fuerte viento hasta el mismo vórtice del huracán.

Al descubierto quedan los más primitivos cimientos,

remolinos tempestuosos y ardientes sin dique que los contenga.

Sin oponer resistencia, se enlazan mis deseos a la lujuria del fuerte viento

  que contigo arrastras en tu vendaval.

Desmedida furia y desatados sentimientos, descontrol instintivo total.

A ti, que desde el otro lado me subyugas y me atrapas 

que codicioso me envuelves en tu seductora mirada, 

que me piensas y te vuelves loco por cruzar la distancia que nos separa.

A ti, que sin verte me provocas, me enervas y me soliviantas

al pensar cómo tus manos y tu boca se deslizan lentamente 

recorriendo cada zona de mi cuerpo y cada palmo de mi piel.

Que eres sin prisa desespero por calmar y saciar el hambre y el deseo.

Que al volver y mostrarme tu anhelo consigues que vibre sin freno

pensándote arder por tenerme, pensando sucumbir en tu fuego.

Pensándonos en la hoguera apagando juntos el incendio

 de la  la tórrida pasión que nos abrasa, 

del desmedido fuego que por dentro nos quema.





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