Se desploma el tiempo con las sacudidas de las horas muertas que se deslizan en silencio, se adormece la madrugada entre sueños y despertares que desvelan soledades. Mortecina luz se proyecta en los ventanales, puertas que abren entradas escondidas y atraviesan el túnel de lo incierto hacia la verdad que yace en algún lugar de la noche fría. Se evaporan como por arte de magia las neblinas del camino y despacio, el no-tiempo avanza en su recorrido, las saetas enloquecen sin dirección alguna y giran en un vertiginoso baile sin control de sí mismas. Nada es lo que aparenta ser en una realidad convencional, la mente mantiene su estatus de poder y accede a ser magnánima con el pensamiento, el azorado compás del corazón queda perturbado ante la novedad de ser atendido como debe, rechazando la razón que impone unas reglas a conveniencia, la luz brota del manantial de la esperanza y brilla con poderosa fuerza eclipsando elucubraciones que durante la noche al durmiente atormentan. ...
Letras que discurren por un mar a veces calmo a veces tempestuoso por el que fluyen sentimientos y emociones que navegan al son en que late el corazón durante el temporal y la calma.