Etiquetas

sábado, 14 de noviembre de 2015

Despedida












Ya es muy tarde ahora

toda ilusión se congeló.

Mi corazón quedó hueco,

perdió la confianza.


Dudo que si  vuelves a llamar

pueda caer de nuevo

bajo el influjo

de tus vendidas palabras.

En poco tiempo,

 tu silencio

ha apagado mi fe.

Fe ciega en un amor

 que no tuvo tiempo de crecer.

Se quedó ahí,

anclado,

a la espera de una señal

en estado de reposo

 marchitándose,

agonizando y muriendo

de eterna soledad.

Nunca se hicieron realidad

 las viejas promesas esperadas.

 Principio y fin de una historia

que, tal vez por incierta

 nunca debió comenzar.


No lamento haberte encontrado,

ni  lamento haberte perdido

no se puede perder

lo que nunca se ha tenido.


Se engendró el deseo con palabras,

 dulces y tiernas palabras,

que grabaron en un instante

 la memoria de un amor.


Ya es muy tarde ahora,

mi esterilidad se ha hecho crónica.

No volveré a creer en ti

No confiaré más en tus engaños

No justificaré tus actos

para dar consuelo a mi corazón.

No hay pesadilla peor

 que buscar explicación

cuando en la otra parte no hay nada

solo cínicos gestos,

ironía desmesurada,

mentiras sin piedad

edulcoradas con miel en las palabras. 


Herido y roto,

 queda, así, mi corazón

como si miles de puntiagudos dardos

fueran lanzados sobre él a conciencia.

Sin un temblor en la mano que los lanza

 con pulso firme acierta en la diana.


No,

 ahora ya es tarde

Ahora soy yo quien te dice adiós

No te quiero en mi vida.

Mi heriste,

me desangraste,

dejaste mi alma deshabitada.

Me di con sinceridad,

y te mostré lo que soy

sin miedo ni vergüenza

ni siquiera pudor.

No confundas mi sinceridad 

con ausencia de dignidad

porque siempre fui muy digna

al expresarte mi amor.



No te dejo con indiferencia

pero no brota de mi una sola lágrima.

Mis ojos se desgastaron,

mis cuencas quedaron vacías y secas

por tanto llanto amargo derramado

ya no queda en ellos

lágrimas que me recuerden a ti.


Hoy te digo adiós.

Un adiós de eternidad,

de olvido.

De desearte y amarte

y, 

aún así,

 te echo de mi vida

te desalojo de mi corazón.


Un día se cerraran mis cicatrices

y ese día seré feliz.

Pronunciaré tu nombre

sin que sea causa de dolor.

No seré presa de estados mentales

de ansiedad o depresión.

desaparecerá la amarga huella

de todo el amor que un día creí.

Mi corazón se expandirá

 y

henchido de fresco aire renovado

respirará aliviado

esperando la sinceridad

de un nuevo amor que no sea inventado.











2 comentarios:

  1. Discursa muy bien, amiga. Hermosura de imágenes.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Es todo un honor para mí que te guste José. Un abrazo muy grande amigo.

    ResponderEliminar