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domingo, 27 de diciembre de 2015

SOLEDAD







Imagen de la red




Nuestras miradas se cruzaron

Y un escalofrío recorrió mi piel.

 Enseguida supe lo que querías,

venías a buscarme,

 del mismo modo

que en otro tiempo te busqué yo a ti.

El silencio envolvió nuestro encuentro,

la sutileza de tu mensaje

se proyectó en mi retina.

Quizá en otro momento te hubiera amado

Tu presencia me hubiera hecho feliz.

Pero no es el momento ahora de acogerte,

 de instalarte en mi hogar.

Decidimos al unísono dejarnos un espacio

en el que el tiempo

 fuera testigo incondicional de nuestros deseos.

Decidimos acercarnos en la distancia,

oler nuestros miedos sin provocación,

acumular vivencias añejas

sin la influencia del dolor.

No hicieron falta preguntas incontestadas.

Estabas ahí,

 delante de mí...

 Aceptaré tu oferta solo por un tiempo

Sin derecho a permanencia perpetua.

Acude a mi llamada solo cuando te necesite

Cuando seas tú a quien quiero tener

 No quiero vivir en la condena

del destierro de tu propuesta.

No quiero vivir huyendo con la carga a cuestas.

Me quiero sola,

 contigo, soledad,

cuando yo te desee.

Cuando mi alma quede hueca,

con hambre de ti.

Solo así aceptaré tu presencia,

 te abriré mis puertas

para disfrutar contigo de ti

de las horas de silencio que me brindas

de  soledad conmigo,

 de soledad amiga,

 de soledad de ti.









3 comentarios:

  1. Un buen trabajo... ese paso adelante de la soledad cuando nosotros damos un paso atras.
    Adelante con tu trabajo... un abrazo.
    Reme.

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  2. Muchísimas gracias Reme. Que hagas esa valoración es muy importante para mi. Un beso muy grande.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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