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sábado, 30 de enero de 2016

EL OLVIDO O EL NO RECUERDO












 Me quedé sentada

En medio de la nada

En una estancia de semi penumbra

Divagando y amparada en los recuerdos,

Inútiles y vanos,

 de un tiempo estancado en oscuras lagunas

¿Se detuvo el tiempo o me detuve yo?

Continuaron mis pasos en medio de la pesadilla

El cese de la noche avanza un nuevo día

Ahí me quedé,

 en vela,

 hurgando en la fragilidad de la  memoria

¿Qué produce mayor dolor

Olvidar lo vivido o no recordar lo pasado?

Reconociendo una mente selectiva  

Que se apropia de recuerdos a voluntad

Amor y muerte se encadenan sin remisión

Esperan juntos el final del camino trazado

Los finales felices no perduran

No se inmovilizan, siguen el curso vital

Sin llegar a un final definitivo en la historia

Es el continuo marcado por las experiencias

Es morir y volver a nacer

Es amar y desamar

Es caer y levantarse

Es continuar,

 Continuar y seguir sin rendición

 hasta la llegada del ocaso

Es entonces cuando la necesidad apremia

Queriendo hallar recuerdos olvidados

Tiempos perdidos o ganados

Recuerdos en una memoria laxa que no acude a la llamada

Hay que comprar tiempo como sea

En cualquier  tienda imaginaria,

 Pero no es el tiempo un producto que esté en venta

Viene adherido  en el trayecto vital

Es inagotable y nos mete prisa

Es tiempo de atravesar la barrera infranqueable del olvido

Es tiempo de recordar que sigo aquí

Que sigo caminando, que aún respiro.





Imagen cedida por Aída Díaz "Políptico de la colección gaya"







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