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martes, 13 de febrero de 2018

EL SONIDO DEL UNIVERSO












De nuevo se hizo el silencio en medio del tormentoso diálogo interno, las voces se acallaron de repente como reconociendo el sonido que poco a poco se iba adueñando de sus sentidos  y en actitud de plena obediencia, como si de un gran poder se tratara, los pensamientos se evaporaron, cesaron, dejando la mente completamente en blanco, borrando todo recuerdo de la conversación mantenida.

Aquel sonido, aquellas notas, erizaban su piel, producía una serie de vibraciones en su ser interno expandiendo sus ondas por todo el cuerpo. No sabía con certeza cuándo fue la primera vez que aquel vibrante sonido inundó sus sentidos, desconocía quién era el autor o autora ni de dónde provenía, solo sabía que de vez en cuando llegaba a ella desde algún punto indefinido de cualquier parte. El sonido se filtraba en su interior consiguiendo que todo su ser vibrara con las ondas que recibía.

 Era muy curioso todo e intrigante, a veces le parecía que formaba parte de una ensoñación y se cuestionaba si era real lo que percibía porque por mucho que indagara para poder localizar su procedencia le resultaba imposible averiguarlo. El sonido, una veces lejano otras más cercano cobraba intensidad o disminuía como por arte de magia, la cuestión es que quedaba subyugada por la magnitud y potencia con que en su ser se manifestaba.

Sus recuerdos se remontaban a la edad infantil pero no estaba tampoco segura porque incluso a veces, creía haberla escuchado mientras era solo un feto en el vientre de su progenitora. La definición era complicada y no se le ocurría otra forma de calificarla más que como un sonido o melodía que provenía del cielo, de la galaxia, música celestial, o quizá era una locura, una alucinación auditiva y era su propia mente la autora de aquel estremecedor sonido...

Todo formaba parte de especulaciones y elucubraciones en busca de respuestas y eso le daba mayor misterio al origen del sonido que llegaba a sus oídos, sobre todo se hacía más patente en las ocasiones en que su estado emocional estaba por los suelos, cuando se sentía perdida en la nada y no encontraba un mínimo de luz que la hiciera salir de aquel estado de triste melancolía, que la arrancara de aquel pozo de oscuridad en el que a veces se sumergía. Era en esos momentos, en especial, cuando podía percibir y le llegaban aquellas notas con toda nitidez, cálidas, vibrantes, potentes, enérgicas sin ser estridentes.

 Quizá fuera el Universo quien en un acto de piedad se las enviaba para aquietar sus pensamientos y encontrar la serenidad y equilibrio que tanto necesitaba en su ser.

Se preparó para su ritual, pues ya sabía por la experiencia adquirida en otras ocasiones qué era lo que debía hacer. Primero creó el ambiente oportuno para dedicarse a prestar atención a lo que su interior quisiera expresarle. Acomodó unos cojines en el suelo de aquella estancia reservada para tales momentos, encendió una mecha de incienso y se acomodó en postura de meditación para recrearse con aquel sonido que el Universo le enviaba, para inundarse con sus vibraciones, relajar su mente y aliviar los tormentos de su alma.

Tenía el extraño presentimiento de que esta vez todo iba a ser diferente, el modo con que el sonido se había presentado y el estado de ánimo en que se encontraba le hacía augurar una experiencia distinta a las anteriores.

 Una vez acomodada en los cojines cerró los ojos y se dejó envolver por la vibración de aquellas notas hasta que entró en un estado de completa relajación, tanto que dejó de sentir el cuerpo. Se había convertido en un ser ingrávido y solo percibía a través de los sentidos, su parte física, material se hallaba como flotando en el espacio.

De pronto, la estancia en la que se hallaba quedó difuminada por una suave luz blanquecina que envolvió su cuerpo, la impregnó por completo y lentamente su esencia fue abducida por aquel halo de luz elevándola hacia el infinito y como si de un cometa se tratara, tras de sí iba dejando una estela de luz multicolor que se propagó por el firmamento. Se sentía inmensamente feliz, pues había llegado al lugar de origen y ahora era parte de las voces del coro que propagaban el sonido del Universo por toda la galaxia. 




Imagen de la red





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