
¿Quedará la angustia
en mi alma instalada?
¿Se precipitará y se
expandirá
como una sonda maldita por mi cuerpo?
La nausea que produce
el vacío,
el olor perfumado de
la nada.
No hay disfraces que
la camuflen,
vive ahí,
atormentando mi pobre
corazón descuidado.
Desvalido de abrazos
y caricias,
de ternuras soñadas.
Desprovisto de su
mejor traje,
deshecho en lágrimas
incesantes.
No sabe mi angustia
por qué viene
No sabe mi alma el
motivo.
Pero ahí está,
como guardiana de lo
no custodio,
de lo que no quedó en
su momento vivido
Deseos inagotables
azotando,
heridos de tanta
soledad,
dolorosa nostalgia
sin sentido
que inunda mejillas
de lágrimas desbordadas.
Humedades inagotables
dan rienda suelta
al
caudal que las guía.
Oscura y silenciosa
angustia
que habita sin ser
invitada
en las almas de
corazones rotos
fragmentados por
espadas
ahondando en lo más
profundo de su herida.
Nausea enemiga de
corazones alegres
busca anidar y
quedarse para siempre
¿Se perpetuará su
estancia en este cuerpo?
¿O quedará,
junto con el recuerdo
del amor soñado
en el mundo de la
nada?
En el rincón sin vida
del olvido.
Imagen de la red
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