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domingo, 24 de abril de 2016

EN EL INFIERNO














Quizá esté aún anestesiada

posiblemente los efectos narcotizantes

de tu potente influjo aletargan mi razón

probablemente viva un tiempo embriagada

 dando palos de ciego en ninguna dirección

pero me niego a permanecer en esta borrachera

destrozadora de seres

destruidora de vidas

aniquiladora de almas

me desprenderé de tus adictivas garras

te despedazaré en mi mente

con toda la crueldad que mi fantasía sea capaz

 te enviaré allí, al reino de los sin alma

a las profundidades más terribles del averno

donde las llamas no dejen ni un ascua de ti

que pueda nuevamente rebrotar

me desharé de mi mayor pesadilla

y despertaré de nuevo sin recordar.





Imagen de la red



5 comentarios:

  1. Renacer, destruyendo todo cuanto daña el alma...

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    1. Renacer de nuevo, sí, apartando todo aquello que nos daña. Renacer sin dolor y sin rencor. Gracias por tu comentario Viviana. Besos y abrazos amiga.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hermoso poema aunque nazca de una situación traumática, porque todo aquello que no nos mata nos fortalece. Y sí, lo que nos daña hay que alejarlo o destruirlo, o las dos cosas, aunque ese algo sea el amor. Comparto, querida Marina. Muchos besos y muy feliz tarde :-))

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    1. Gracias por tu comentario Mayte. Besos y abrazos amiga!!

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