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lunes, 1 de agosto de 2016

MIEDOS














Mis miedos,

que viven en mí,

que por más que los ahuyente,

sin permiso previo,

se hacen dueños

de mi voluntad.

Que buscan alimento

en motivos sin fundamento.

Que me roban la vida

y la convierten en un infierno.

Miedos que no se ven,

terrores infundados,

criaturas fantasmales

de pesadillas incesantes.

Atemporales,

sin horario,

noche y día 

vienen a buscarme.

Ahí están,

paralizantes,

abrumadores.

Invisibles

al ojo ajeno,

destructores de mentes

para quien los padece.

Conquistar el miedo

es una cruenta batalla.

Nace en el interior,

se arraiga en el pensamiento

sin una posible causa.

Se adueña de mi ser

se adhiere a mi carne

que se duele

sin palabras.

Miedo a respirar.

Miedo a no vivir.

Miedo a sucumbir y morir.

Miedo a no poder llorar.

Miedo a negarme a olvidar.

Miedo a no poder amar

Miedo a no perdonar.

Miedo a no saber pedir perdón.

Miedo a mirar la luz del sol.

Miedo a no escuchar tu voz.

Miedo a quedarme sin palabras.

Miedo a la enfermedad

Miedo a no poder terminar.

Miedo a perder la esperanza.

Miedo a no significar.

Miedo a excusarme en el miedo.

Miedo a vivir sin amor

porque me negué a amar

por miedo

a que me dañaran.





Imagen de la red



5 comentarios:

  1. De todos los miedos, el que más daña es el de negarte a amar, ése sí que te detiene, te paraliza el alma querida Marina.
    Tu sensibilidad se ha manifestado en esta belleza, pero hay que liberar los miedos para que dejen vivir.
    Un abrazo.
    Feliz fin de semana.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  3. Gracias por tus palabras Viviana, tienes toda la razón los miedos esclavizan y nos impiden avanzar. De alguna manera al escribir sobre ellos se van liberando. Feliz fin de semana. Besos y abrazos.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Se me da muy bien el poema, amiga. Un tema recurrente en nuestra actualidad —del que mucho prefieren no hablar.
    De placer la lectura.

    Beso

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