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DESPERTAR



















Feliz me acomodé

 en el arrullo de tu abrazo.

Soñé en ese instante

 en el que todo se detiene.

¡Qué elaborado sueño de amor y perfección!

 En sedosas alas mis manos se tornaron, 

a ciegas te buscaron

y adivinando tu esencia

recorrieron sin reparo

cada zona de tu cuerpo,

cada línea de tu rostro

y cada pliegue de tu piel.

No nubla mi razón

 idílicos encuentros.

 Mis latidos se agotan

 con el suave roce de tu piel.

Derrotó el tiempo a la ensoñación

se derrumbó el castillo

de ilusiones construido.

Sucumbir a la realidad,

olvidar el sueño de lo vivido.

Con paso firme caminar 

anclar con fuerza los heridos pies

para desandar el espinoso camino 

Despertar y volver.

Regresar y no soñar.

Endulzar los labios con miel

para no convertir en hiel

mi dulce fantasía.

Sin darme cuenta...

 me acomodé otra vez.

No es fácil olvidar

 que solo en sueños te abracé,

que un día ya te amé

y ahora estoy desierta.




Imagen de la red







Comentarios

  1. Éste sí que duele leer amiga querida, darse cuenta que ya no está, que sólo en sueños es posible revivir lo que el tiempo consumió.
    Un abrazo grande y besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces, sin darnos cuenta idealizamos tanto el amor que al final se crea la duda de si ha sido realidad o fruto de la fantasía. Gracias por tus palabras amiga. Abrazos y besos para ti también:

      Eliminar

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