Etiquetas

sábado, 3 de diciembre de 2016

SOL












Sol, que resplandeciente asomas,

  me envuelves con tu brillo

y abrazas con tus rayos mi mirada.

Eres caricia cálida que en mi cuerpo se posa,

deshaces el frío interno que el helado invierno me deja,

 me abrigas y calientas  como manta de suave terciopelo.

Sol, que siempre luces en el firmamento

  te ocultas a veces cuando la timidez te vence.

Eres mi alimento, mi sustento, 

de luz y vida me llenas.

Sol que a la luna evitas y en solitario te muestras.

Sol  de media noche

 en algunos lugares te nombran,

espectáculo divino que recrea visiones.

Soy tu fiel amante y a ti estoy sujeta

impaciente espero el día, sueño con que amanezca

que se filtre por mi ventana tu luminosa presencia.

Quiero, muy egoísta,

 para mí tu abrazo diario y constante.

Mi alma se anima cuando anuncias tu llegada,

mi cuerpo se despereza,

tu claridad vence las sombras,

el ánimo se levanta, la tristeza se desvanece.

Sol,

embriagadora luz que propagas por el planeta

haces posible la vida... sin ti no cabría la existencia.







Imagen de la red







2 comentarios:

  1. Maravilloso es el sol querida Marina. Me ha gustado mucho este poema, pues el Sol es imprescindible en mis días, iluminan hasta el rincón más triste, dándole calidez que adormece.
    Un abrazo grande amiga y besitos. Feliz domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso mismo siento yo querida amiga. Gracias por tus palabras. Te mando un millón de besos y abrazos y mis mejores deseos de recuperación para tus niñas. Disfruta de tu domingo Viviana.

      Eliminar